En la Edad Media, entre las clases populares, se consumía gran cantidad de castañas, el motivo de este consumo era sobretodo el precio, la facilidad de encontrarlos y su alto valor nutritivo.
Había muchas formas de cocinarlas: maceradas en agua caliente, asadas, hervidas, fritas o tostadas; enteras, en puré o en forma de harina con la que se hacía pan o sémola. Si no se consumían al instante, podían conservarlas secándolas al sol o bien ahumadas.
Este sistema de conservación de los frutos se extendió a otros. Para la fruta fresca se seguían dos métodos distintos: en primer lugar se almacenaban en lugares con una buena ventilación. El otro método era conservar el fruto dentro de un recipiente cerrado herméticamente que favorecía su secado.
Sin embargo, exceptuando las castañas, la fruta era una comida muy poco frecuente en la Edad Media; el motivo era que se consideraba un gran lujo con que enriquecer la mesa.
Josep Alegret
Primero enhorabuena por tu blog, me parece muy interesante.
Sobre el artículo, me ha parecido entretenido, me gusta leer artículos de historia, y este me pareció curioso, quisiera seguir leyendo más artículos sobre cosas concretas de la historia.
Bueno, que felicidades, y a ver si continúas escribiendo en este blog.
Javier López
que bueno me sirvia para un trabajo del cole gracias.
k bueno :D
esto me serbira para un trabajo de clase xD