Cuando los impuestos no cubrían todas las necesidades económicas de la corona, muchos monárcas fomentaban la práctica de la piratería. Ramón Berenguer III, conde de Barcelona, saqueó Mallorca e Ibiza en el siglo XI para poder incrementar sus arcas. Tres siglos más tarde, Pedro IV el Ceremonioso, rey de la corona Catalanoaragonesa, se especializó en atacar a las naves barberiscas y en el comercio de esclavos desde Barcelona.
¿Te cuento una cosa igualmente interesante? En "Obabakoak", Bernardo Atxaga hace la apología ... del plagio, en unas páginas memorables. Recomiendo encarecidamente la lectura de esas páginas, y ya que nos hemos puesto...de todo el libro. Vale la pena.
Bueno, se me había olvidado mencionar que soy filóloga...Esto por si no se me había notado antes ;).