Durante la guerra que mantuvieron España y la entonces todavía colonia española de Cuba, el general español Valeriano Weyler, fue nombrado capitán general de la isla de Cuba en 1896. De este personaje se cuenta que era un tacaño y no le gustaban los gastos inecesarios. En una ocasión recibió una carta de uno de sus hijos, en la que éste le pedia a su padre 500 pesetas, la respuesta de su padre fue bastante peculiar: “Ahí te envío las cincuenta pesetas que me pides, y te advierto que cincuenta se escribe con un solo cero".

Josep Alegret