
Carlos de Gante (1500-1558), más conocido como Carlos I de España y V de Alemania o como “el César Carlos”, se lo considera una especie de futurista de su tiempo por intentar lograr una clase de unificación de toda Europa a partir de Alemania. Sin embargo la realidad no es ésta, Carlos no era lo que dicen de él y no tenía ideas de unificar el continente.
Al fallecer su abuelo materno, Fernando el Católico (1452-1516), el ya duque de Borgoña y de los Países Bajos, paso a asumir también los títulos de rey de Castilla, de Aragón, de Nápoles, de Sicilia y de Cerdeña; privando a la heredera legítima, la que era su madre Juana la Loca de suceder a su padre por esta supuesta enfermedad de locura. Os preguntareis ¿y rey de España? De España, no. En 1516 todavía no existía ningún reino con este título. El primer monarca que escribió que era rey de Hispania fue Felipe IV, que ya tenía una idea que las dos coronas peninsulares ya estaban unidas, aunque no fuera una unión política, solamente estaban unidas por la figura del monarca; aunque todavía no puede hablarse de reino de España. Fue con Felipe V después de la guerra de sucesión, cuando ambas coronas pasaron a tener las mismas instituciones, pues éste monarca (el primer Borbón) copió el sistema francés de su abuelo Luís XIV de centralización estatal.
Fue en 1519, cuando falleció su abuelo paterno, Maximiliano I (1459-1519), entonces el Carlos logró hacerse con el título imperial del Sacro Imperio Romano Germánico, título que le agradaba más que el de rey de Castilla. De este modo Carlos se convirtió en el primer rey de Castilla y el quinto sacro-emperador con ése nombre, pero no de España ni de Alemania. Además no tuvo nada de “césar” y no tuvo ningún interés de unificar Europa, pues su reinado estuvo lleno de guerras interminables y batallas contra Francisco I de Francia, Solimán el Magnífico, Martin Lutero, incluso con los papas.
Josep Alegret
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