
Príapo era hijo del dios de la naturaleza, Dionisio y Afrodita, diosa de la belleza. La diosa Hera creyó que el niño sería demasiado hermoso, así que tocó el vientre de su madre para que el niño naciera con un inmenso pene siempre erecto. Cuando el niño creció se dedicó a corromper a todas las jóvenes de su patria que soñaban con el, aunque tenía ciertos problemas por el desmesurado tamaño de sus atributos.
La mitología nos cuenta que Príapo compitió con el asno del sátiro Sileno sobre el tamaño de sus respectivos miembros viriles. Príapo resultó ganador ya que su miembro viril era mucho mayor.
En la antigua Roma, si el marido no tenía el suficiente vigor para consumir el matrimonio en la noche de bodas, la religión exigía que la mujer consumara el coito con una imagen del dios.
Josep Alegret
Podeis leer la "Oda a Príapo" de Jota Siroco
Escribe un comentario